kenodoxia

kenodoxia - vaidade - vanglória

VIDE hyperephania

Nada façais por contenda ou por vanglória (kenodoxia), mas por humildade; cada um considere os outros superiores a si mesmo. (Filipenses 2:3)


Philokalia

Philokalia-Therapeutes Kenodoxia
  • Segundo Cassiano embora com uma grande variedade de formas, pode se reduzir a dois gêneros: primeiro, presunção e promoção do que se possui ou se crê possuir, desejando ser visto, considerado, admirado, estimado, louvado, pelos demais; segundo, vaidade espiritual ou intelectual, ou de dons psíquicos, ligada também ao "amor ao poder" (philarkia) e ao "espírito de dominação".
Teofano o Recluso
  • Se dice que la vanidad es un ladrón interior, cómplice de los ladrones exteriores: les abre puertas y ventanas; ellos pueden entonces entrar y devastar todo el interior. ¿Quién sabe? Ese momento de tinieblas que habéis sentido, y que os ha abandonado cuando os pusisteis en oración, es tal vez un engaño del demonio para engendrar en vosotros pensamientos de vanidad, para haceros decir de vosotros mismos: " ¡ Qué bien oro! Inmediatamente que me pongo en oración, todos los demonios huyen". Tened cuidado, pues si vienen a vosotros pensamientos de vanidad después de la oración, eso prueba que el enemigo busca alentar vuestro orgullo.

Jean-Yves Leloup

A inflação do ego na origem de paranoias positivas ou negativas, onde o "eu" encontra-se como objeto de admiração ou não, mas sem qualquer ligação com a realidade. Um egocentrismo decorre como resultado desta patologia, onde tudo que acontece é interpretado em relação a si-mesmo. O eu exige um reconhecimento absoluto onde se descortinam suas privações e frustrações, assim como suas glórias do passado.

Perenialistas

Titus Burckhardt
  • Introdução às doutrinas esotéricas do Islã
    • Es obvio que todo contemplativo que sigue el camino sufí no llega a realizar un estado de conocimiento supraformal, pues evidentemente esto no depende de su voluntad por sí sola. Sin embargo, el fin pretendido no sólo determina el horizonte intelectual, sino que exige unos medios espirituales que, al ser su prefiguración, permiten al contemplativo tomar una posición activa en relación con su propia forma psíquica: en lugar de identificarse con su «yo» empírico, le da forma en virtud de una posición simbólica e implícitamente no individual. El Corán dice: «golpearemos la vanidad con la verdad y la destruirá» (XXI, 18) y el sufí 'Abd al-Salâm ibn Mashîsh reza: «Golpea conmigo la vanidad con el fin de destruirla». Según su emancipación efectiva, el contemplativo cesará de ser «un individuo» para «convertirse» en la verdad que medita y el nombre divino que invoca.
Frithjof Schuon

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Responsável

Murilo Cardoso de Castro Doutor em Filosofia, UFRJ (2005)

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